Por: U.H
Como si fuera poco exhibir los peores sueldos del país
que no permiten a casi la totalidad de la plantilla de empleados
públicos llegar a fin de mes, ahora se suma un nuevo detalle: hace un
par de días desde los gremios, se salió a aclarar que todavía no es seguro que se vaya a pagar el famoso bono de 6 mil pesos divididos en tres partes.
De esta manera, se echó por tierra todos los comentarios que circulaban
que eso se haría días después de haber percibido los haberes de
noviembre.
Hasta la fecha, después de la desmentida nada se ha dicho y se mantiene en vilo a la población con respecto a ese tema. ¿Es
acaso una táctica oculta para obligar a los trabajadores que dependen
de la provincia a votar a Daniel Scioli? ¿Es acaso un apriete velado? Pues hasta ahora a eso se asemeja. Una especie de “si gana Macri todo va a estar peor”.
Una vez más los más necesitados vuelven ser herramienta de negociación cuando estamos a punto de ir a las urnas, atacándolos en el lugar más sensible: el bolsillo.
Y sabiendo que se aproximan las fiestas de fin de año es motivo de
preocupación para el pueblo santiagueño, pero la política del miedo
parece meterse en la relación pueblo/gobierno. Lo que no ha calculado la
Gobernadora Claudia Ledesma que sigue a pie juntillas las indicaciones del Senador Gerardo Zamora,
son las consecuencias que este particular hecho podría tener cuando
haya pasado el fervor de las elecciones y miremos hacia las fiestas de
Navidad y Año Nuevo con necesidades y apremios de todo tipo.
Esta decisión podría convertirse en un boomerang que vuelva para golpear directamente al Poder Ejecutivo.
Quedan dos opciones: o el gobierno provincial ya no tiene dinero porque
la Nación ha dejado de mandárselo o porque se ha gastado los mismos en
campañas como suele hacérselo en cada elección, sólo que en esta ocasión no habrá por detrás un ejecutivo nacional presto a reponer esas arcas.
De cualquier forma en las calles va tomando fuerza el reclamo de los 6 mil pesos
en tres cuotas que debería pagar el gobierno para equilibrar las
indignas percepciones que recibe durante los restantes 10 meses. Gerardo Zamora (el gobernador real) siempre ha implementado la política del “hambre necesario”
para gobernar la provincia, pero un día de estos podría volvérsele en
su contra. Mientras tanto la gente espera con cada vez menos paciencia.






















