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domingo, 24 de julio de 2011

Señales de fraude entre la corrupción y el miedo

Hace unos días, después del impacto producido por el éxito electoral del PRO de Mauricio Macri, Cristina Fernández se sintió mal durante una reunión de trabajo. La indisposición se manifestó con una sostenida taquicardia, que obligó a la intervención médica -entre ellos tres cardiólogos-, pero poco después y con las recomendaciones del caso, se superó parcialmente el problema.

La causa no era para menos: entre las continuas cifras que se barajan en la cúspide del poder sobre la eventual proyección de los votos en los distintos comicios, surgía con claridad que lo sucedido en la Capital dejaría su huella bien marcada. Tanto era así, que los porcentajes -incluso los consignados por las consultoras pagas por el gobierno y cuyos trabajos tratan de satisfacer a sus contratantes- marcaban un firme retroceso en todos los distritos. Santa Fe, el más próximo y difícil, por la influencia negativa que tendría para el kirchnerismo, confirmaba que Rossi se ubicaría lejos en el tercer puesto y que una traspolación de los números, con miras a agosto y después a octubre, eran más que alarmantes. Ni por asomo la fórmula cristinista llegaría el próximo mes al ansiado 40 por ciento y se corría el riesgo de una derrota final con todas sus consecuencias. La Presidente tiene sus defectos pero entre ellos no está el impedimento de la percepción de un tema tan trascendente. Ya se percataba de algunas señales de inquietud entre quienes se aprestaban a tomar medidas para una retirada -ella misma lo hizo- y no era difícil medir el ambiente de nerviosismo que reina en la cúspide del gobierno y las medidas que se habían adoptado o estaban en vías de instrumentarse. Hasta De Vido, el más sereno, metió la pata en el asunto Skanska. Los jueces ya no son los de antes.
Por ejemplo, estaban quienes discuten la importación de gas desde el lejano Qatar con un costo muy superior al ofrecido por Chile, Bolivia u otros proveedores más cercanos y con un contrato por veinte años que aseguraba dividendos por la intermediación durante todo ese lapso. Al menos por parte de los vendedores. Otra disposición que había adoptado gracias a los consejos de Nilda Garré fue la de permitir la intervención de las Fuerzas Armadas -especialmente la infantería del Ejército y la Fuerza Aérea- en la lucha contra el narcotráfico, un tema candente y sensible internacionalmente. Esto fue lo que la decidió y en su fuero íntimo estaba esa satisfacción de doblegar la opinión de los militares renuentes a participar por múltiples y diversos motivos. Entre ellos, la carencia de elementos humanos suficientes -en cantidad y entrenamiento especializado- para suplir a la Gendarmería Nacional, trasladada progresivamente hacia la llanura y los centros urbanos para contener la inseguridad interior.
Otro motivo no menos importante y más sutil consistía en la necesidad de evitar cualquier clase de contagio a partir del inevitable contacto con el narcotráfico, un asunto que más adelante sería difícil de erradicar, tal como les había sucedido a los mexicanos y a los colombianos. De nada sirvieron los argumentos que alguien le acercó y tampoco el de la especialización que demanda la tarea fronteriza, sumado al tema de la reducción de los efectivos militares por falta de presupuesto. Alguien -siempre hay alguien- le acercó un análisis sobre la reducida composición de las unidades de monte y su despliegue, pero fue inútil: la decisión estaba tomada y el asunto de los traslados, de los viáticos y de los elementos necesarios, se lo evaluaría en su momento ¿Acaso los militares no deben estar siempre dispuestos para la acción...? De nada sirvieron estas sugerencias y mucho menos las relacionadas con el tema técnico de los radares. Los radares son los radares cualesquiera sean sus capacidades y lo que haga falta se comprará. Hay que contentar a todos...
Esta última es una cuestión que trae incorporada varios millones de dólares al juego y, para demostrar que existe criterio formado en el sentido de seguir adelante y utilizar estos asuntos para la campaña electoral, el gobierno resolvió no dejarse vencer por los sentimentalismos y así se instruyó, por ejemplo, a los jueces que intervienen contra los militares en Bahía Blanca. ¿Que son ancianos y están enfermos? No importa. ¿Que carecen de espacio para sobrevivir...? Bueno, tendrán que acostumbrarse. Dar el brazo a torcer sería una señal de debilidad... ¿Que los abogados defensores se quejan porque no son escuchados...? Bueno, eso siempre pasa y por algo será... Todos son problemas, meditó. Ahora llegaban los informes acerca de que el área sembrada de trigo se reducirá en más de un veinte por ciento y que la producción caerá en más de 3 millones de toneladas sólo en Santa Fe. No importa, le dijeron, la prohibición de exportar manejada por Guillermo Moreno asegura un stock de reserva para los molinos que ganan demasiado.
Cristina pasó por alto las noticias que brevemente le hicieron saber que el campo amenazaba con movilizarse nuevamente. Por ahora, lo más importante era asegurar el abastecimiento de gas a la población que se apresta a votar y desmentir rápidamente a los derrotistas que aseguran que los radares no funcionarán, como lo sostienen con relación a los que se preparan en Santiago del Estero. ¿Que la Fuerza Aérea quiere hacer como los brasileños, que tienen esa famosa Ley de Derribo? Bueno, allá los brasileños, aquí hacemos las cosas de otra manera. La Presidente de la ex República Argentina se mantenía firme en su postura pero no ignoraba que las discusiones eran peligrosas. La molestaban y así se lo había dicho a los cardiólogos ¿O eran psiquiatras para respaldarla en sus emociones...?
Otros problemas se le venían encima. Hacía nada más que unas horas, los dirigentes del PRO se quejaron porque debieron soportar cuatro allanamientos a sus locales partidarios por orden del Juez Lijo. Todo era legal, pero no ignoraba que una casualidad había determinado que Página 12, el diario de Verbitsky, haya anticipado esta noticia en unos diez días. Habrá que controlar estas primicias que se convierten en incómodas; por lo menos, coordinarlas mejor. Ahora estaba esta cuestión del juez platense Dr. Blanco, que resolvió que sean los propios partidos los que se responsabilicen de distribuir y atender el aprovisionamiento de sus propias boletas en el distrito de la provincia de Buenos Aires. ¿Qué mayor seguridad quieren estos opositores...? ¿Qué es eso de la logística y el costo...? Agosto puede ser un trago difícil con miras al futuro. Cristina pensó en su molesta taquicardia y en lo que cuesta estar instalada en Olivos y en la Casa Rosada. Machaconamente, no podía dejar de lado la cuestión de las Madres, de la gorda Hebe, de Sergio y de Estela con sus errores insistentes sobre los Noble. Para colmo, ahora le hablan de la fuga de capitales y que el 2012 será muy difícil, aquí y en el mundo. Hacía unos minutos, Amado (Boudou) le había dicho quedo al oído, como para no molestarla: Sólo ayer se fueron del país 170 millones de dólares...

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